miércoles, 26 de febrero de 2014

Yo no elegí ser diferente. Simplemente nací. Nací, quizás en un momento equivocado, en una época que no es la mía. No es mi culpa, sólo salí de una vagina...Y ni si quiera lo recuerdo. Salí y, según me comentaron, ni si quiera lloré. Indiferente, lloré un largo rato después, quizás en el momento de ser consciente del mundo que me esperaba. Lavaron mi cuerpo y mi cabeza, que salió llena de greñas. Ya estaba destinado, seguramente, a ser quien soy. Un lobo, un lobo solitario. Uno de esos "vampiros románticos" que viven durante siglos acompañados solamente de la voz de su mente. Un amante (por que no me queda otra opción) de la noche, de la dulce noche. De su abrazo y su soledad, de su dulzura y quietud (luego me acostumbré y me pareció bello, como el bello sabor del más fuerte de los vinos peleones). Un día, un día cualquiera, cuando menos lo esperaba, ella mordió mi cuello virginal, lo perpetró, lo violó con su susurro y su amargura sensatamente apática, y fue ese día cuando el niño ya no fue niño nunca más. Cuando expiró la inocencia y el viajero entró en el circo de los horrores para ver la pútrida, fútil y real realidad, válgame la redundancia.
Yo no elegí estar sólo, ni elegí elegirlo. Yo no elegí tener dos dedos de frente y por eso ser para muchos de los demás demasiado extraño. Yo no elegí ser un Charlton Heston en "El planeta de los simios". YO NO ELEGÍ NADA. Nací así, y es lo que me toca. Me toca ver pudrirse el mundo en soledad, junto a mi copa. Me toca haber saboreado la esencia de personas que no eran, de conocidos y amigos que...ffffffffff....Qué coño voy a decir sobre eso...Porquería...sólo porquería....Sin alma, sin conversa, sin empatía....Gusanos.
Me toca pudrirme en una época sin valores. En un mundo ya podrido en el que nací con una larga fecha de caducidad. Me toca morir lentamente en un sitio que está más que muerto. Un pueblo supino y mediocre al lado de un río contaminado...Tan contaminado como la mente y la conciencia social de los que viven en él.
Me toca poner buena cara y decir "sí, sí" a pobres idiotas que no tienen ni idea...Ai! Si la tuvieran! Me toca ser una luciérnaga entre sapos. Sapos gordos, deformes, llenos de verrugas. Odio el tacto de sus largas lenguas en mi redondo culo luminoso.
Me toca vivir en una época lúgubre y triste, pues quien tiene conversa y quien hace cosas es un "friki", quien decide hacer con su vida algo que no sea lo convencional, quien decide hablar de algo más interesante que lo que la tv ofrece, es un raro. Un época (de cuerpos vacíos) que nació a mitad de mi vida,pues antes siempre había gente con quien quedar una noche cualquiera, antes siempre había buen rollo, buen ambiente y buenas personas (repartidas) por la ciudad condal. Me toca vivir en una época de desfiles de maniquíes, de cráneos sin nada, de sesos sueltos y blandurrios, de "personas".
Y morir...Morir es igual de inútil. Lo único útil es intentar dejar tu esencia grabada en una piedra para que aquellos pobres viajeros perdidos que vengan tras de tí sepan que antes de ellos ya han existido pobres almas sin fichas para jugar al parchís.
¿Antes de mí? ¡Muchísimos! Pintores, escritores, pensadores, artistas, pero artistas en mayúscula y no la mierda medriocre que hoy en día va con un cartel dorado en el que pone "EH! CUIDADO QUE LLEGO, PONME LA ALFOMBRA!" Iros a la mierda de una vez, escoria insulsa, radios que no transmiten.

¿Por qué? ¿Quién elige esto? ¿Quién mete la mano en una bolsa y saca un puñado "random" de fetos? ¿Por qué esta macabra sincronicidad?






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